Conociendo la Voluntad de Dios

Pastor Paulo Reyes

 

Romanos 12:1-2 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo. Santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Para que comprobéis cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

A través de la renovación de nuestra mente logramos tener una nueva manera de ver lo que nos rodea. O sea que en Cristo Jesús es posible alterar nuestra conducta, alterar nuestra forma pensante. Para de esa manera poder caminar en la voluntad de Dios la cual es buena, perfecta y agradable.

 

Aspectos para conocer la Voluntad de Dios

La nueva traducción viviente, Romanos 12:1-2 dice: “Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios. Por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes, que sean un sacrificio vivo y santo. Esta es la clase de sacrificio que a él le agrada, esa es la verdadera forma de adorarlo a él. No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo. Más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes la cual es buena, agradable y perfecta”.

En este pasaje el Apóstol Pablo escribe sobre aspectos necesarios para para aprender a conocer la voluntad de Dios. El Culto a Dios es uno de los aspectos. En romanos se habla de un tipo de culto que es el que le agrada a Dios. El cual es presentar nuestras vidas y nuestros cuerpos como un sacrificio vivo a él. Es un culto que es un formato de vida. Es congruente con la palabra de Dios, eso tiene que ver con nuestra adoración a Dios.

 

Cambia tus costumbres

El Estilo de Vida es otro de los aspectos hablados en Romanos. La palabra de Dios dice: “No vivan de acuerdo a los criterios de este tiempo presente. No vivan de acuerdo a los criterios de este siglo”. Algunos de los criterios bajo los cuales la gente vive durante el tiempo presente son casarse y divorciarse muchas veces. Más los criterios del reino de Dios son diferentes y somos llamados a vivir bajo los mandatos de su reino. Para conocer la voluntad de Dios no debemos de vivir bajo las costumbres y las conductas de este mundo. Entonces lo que debe de regir nuestra conducta es la palabra de Dios.

Mentalidad Nueva también es un aspecto que el apóstol Pablo destaca en Romanos. Mentalidad es una estructura que produce pensamientos de acuerdo al conjunto de costumbre y creencias que tenemos. Es decir que el pensamiento es limitado por una costumbre y por una conducta. El apóstol Pablo amarra los 3 aspectos para poder llevarnos al aprendizaje de la voluntad de Dios. No podemos divorciar cada uno de estos aspectos, no podemos separarlos el uno del otro.

 

Tienes la Mente de Cristo

Muchas de las costumbres, prácticas y de nuestros pensamientos hoy en día están conectados con una cultura de hogar. Están conectados a costumbres y formas de pensar que incluso nuestros antepasados ya tenían en la familia. Entonces respondemos ante una realidad o ante un evento de una manera particular como aprendimos en la familia. Pero el apóstol Pablo dice que para conocer la agradable y perfecta voluntad de Dios, tenemos que cambiar nuestras costumbres. Tenemos que ofrecer nuestros cuerpos como sacrificio vivo porque este es el culto que le agrada a él. Así dejar que Dios nos convierta en nuevas personas a través de la renovación de nuestro entendimiento. Es decir la manera de pensar que tenemos debe ser la misma manera de pensar que Cristo tiene.

La palabra de Dios dice que tenemos la mente de Cristo. Si la mente de Cristo nos fue incorporada través del nacimiento, nuestra mentalidad tiene que producir nuevos pensamientos. Pensamientos que nos lleven a conocer la voluntad de Dios. Comenzamos en esta ruta conociendo la voluntad de Dios, a través del arrepentimiento, que es cambiar de opinión, pensar diferente. Cuando fuimos salvos, comenzamos a pensar acerca del pecado de la misma manera, como Dios piensa.

 

¿Qué es la voluntad de Dios?

Efesios 4:23-24 dice: “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente. Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. El apóstol Pablo nos incita a tener un cambio continuo de mentalidad. Este pasaje dice que debemos de cambiar completamente nuestra forma de pensar. El día en que fuimos salvos, solamente comenzó ese proceso de cambio de mentalidad, sin embargo, no ha sido completado. Si no podemos completar nuestra mentalidad nueva, entonces no podremos comprobar la agradable y perfecta voluntad de Dios.

Voluntad en el idioma griego es Thelema que se traduce como determinación. El camino para conocer el propósito de Dios está conectado con la adoración, intimidad, costumbres, creencias y una mentalidad renovada. Solamente a partir de esto podemos aprender a conocer. ¿Cuál es el propósito?, ¿Cuál es la determinación? y ¿Qué es lo que Dios desea para mí?

 

Dimensiones de la Voluntad de Dios

Existen dos dimensiones de la voluntad de Dios; la dimensión general y la dimensión específica. La voluntad general de Dios es lo que él quiere para toda la humanidad. También lo que él quiere que la iglesia haga en esta tierra. La voluntad general de Dios para la humanidad es que todos sean salvos. 1 Timoteo 2:4 dice: “Él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”.

Dios quiere que todos conozcan la verdad. ¿Quién es la verdad?, Jesucristo y ¿Quién es Jesucristo?, el camino que nos lleva hacia el Padre. La voluntad general de Dios para la iglesia es que establezcan el reino de Dios aquí en la tierra. Mateo 6:10 dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Establecemos el reino de Dios aquí en la tierra viviendo de acuerdo a las leyes, normas, costumbres y cultura de ese reino.

La voluntad específica de Dios habla de lo que él desea para cada uno de nosotros en forma personal. De lo que él desea para nuestras familias, nuestra vida profesional y sentimental. Jeremías 29:11 dice: “Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros. Dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. La voluntad específica de Dios eso nos lleva a conectarnos en una relación personal con él. Una relación de intimidad, para que él pueda traer la revelación del pensamiento de su voluntad, de su plan específico.

 

¿Cómo podemos caminar en su voluntad?

Dios hizo planes con nosotros, él no solamente nos salvó, sino también tiene un futuro que podamos alcanzar. Lo primero que Dios hace es inyectarnos una información que proviene de su mente y de su corazón. Necesitamos saber la información de sus planes, y para obtener esa información debemos tener una relación de intimidad con Dios. Es nuestro culto a Dios el que nos conecta con él Padre, la adoración es el vehículo.

Abram fue uno de los hombres que camino de la mano con Dios. Fue un hombre que tenía una comunión constante con el Padre. Por eso Abraham conocía los planes de Dios para su vida. Génesis 12:1-3 dice: “Pero Jehová había dicho a Abram. Vete de tu tierra y de tu parentela, y de casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y hare de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. Serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Dios le entrego información a Abraham de su voluntad y de sus planes para con él.

 

Él ensancha nuestra mente

Jehová le dijo a Abram que engrandecería su nombre. La palabra engrandecer, viene del hebreo Gadal que se traduce literalmente como engrandecer la condición de una persona. Dios le estaba diciendo a Abram que para desarrollar sus planes con él, necesitaba ensanchar y engrandecer su mentalidad. Dios lo llevará por un proceso, de aprendizaje el cual él le va a ensanchar la mentalidad. En el estado en el que se encontraba Abram no era posible hacer lo que Dios quería hacer con él.

Él obedeció a Dios, dejo la casa de su padre y comenzó su jornada profética. Camino y anduvo en un recorrido a través de los años. Abram salió de aquel lugar de donde Dios lo estaba sacando, cambio su manera de pensar y ensancho su mente. Dios no puede hacer lo que tiene pensado de nosotros si primero no ensancha nuestra mente por completo.

 

Dios toma acción

Génesis 15:1-4 dice: “Después de estas cosas vino palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo. No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram. Señor, ¿Qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram. Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa”.

Abram respondió de acuerdo a lo que él pensaba. Entonces Dios toma acción respecto de esto. Le responde en Génesis 15:4-5 diciendo: “Luego vino a él palabra de Jehová diciendo. No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevo fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia”.

Esta acción de Dios de sacarlo de su tienda y mostrarle como sería su descendencia genera una expansión en Abram. Dios pone un nuevo concepto, Dios inyecta una nueva información y por ello surge un nuevo Abram que piensa diferente. En Génesis 15:6-8 dice: “Y creyó a jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saque de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?”

La pregunta de Abram no es una pregunta de incredulidad, sino él considera que si va a heredar la tierra. La pregunta de Abram proviene de una mente que ha sido ensanchada por aquella acción de parte de Dios. Proviene de una mentalidad a la cual le fue entregada nueva información. Ahora que Abram cree que Dios es el Dios de lo imposible, entonces también cree que lo hará heredero.

 

Es necesario el Altar

Todo esto aconteció en una zona de altar de adoración. Se encontraba en Hebrón y ahí en Hebrón, Abram había construido un altar. Para que Dios pueda entregarnos la información que va a ensanchar nuestra mente, necesitamos el altar. Es en el altar que nos encontramos con él. El único camino para comprobar la voluntad de Dios es a través de una relación con él en el altar.