El Nuevo Pacto

 

Pastora Nerea de Osorto


Hebreos 9:6-12 dice:
“Y dispuestas estas cosas. En la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto. Pero en la segunda parte, solo el sumo sacerdote una vez al año. No sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo. Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo. Entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Lo cual es símbolo para el tiempo presente. Según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuando a la conciencia. Al que practica ese culto, ya que consiste solo de comidas y bebidas. De diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros. Por el más amplio y el más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación. Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre. Entro una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.

Este pasaje bíblico muestra la diferencia entre los beneficios que se obtenían en el antiguo pacto y el nuevo pacto. Además se presenta a Jesucristo como el ser superior a todo. Superior a los ángeles, a Moisés, a Josué, al sacerdocio Aarónico y que es superior al pacto anterior. Además se presenta como el nuevo pacto.  Pacto basado en el sello de la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del calvario.

 

¿Cuáles son los Pactos que Dios estableció?

Vemos a Dios manifestarse o presentarse delante de su pueblo a través de pactos. Dios mismo establece el principio de pacto, él se presenta ante Abraham y establece un pacto con Abraham. La biblia nos habla de los 4 pactos más importantes y cada uno estaba establecido en base a algo.

En primer lugar podemos ver el pacto que Dios estableció con Abraham, este pacto estaba en base a descendencia. En segundo lugar tenemos el pacto palestino o hebreo que estaba basado en tierra. El tercer pacto es el pacto Davídico que se encontraba basado en un trono. Cuando vemos a Dios hablando y estableciendo un pacto con David todo está basado en el trono. En quien gobernaría, en quien sería que dominara. Dios le da una palabra a David diciéndole que su gobierno sería eterno.

En aquel tiempo lo dominios de trono se daban en base a herencia familiar. A esto se refería Dios cuando le dijo a David que su reino seria eterno. Que el seria levantado como el rey cuya descendencia que estaría siempre en el trono.

Cada simbología de estos pactos, cada promesa que fue establecida en estos pactos todo eran figuras, sombras proféticas. Una simbología acerca de lo que había de venir. Vemos que cuando se habla de la genealogía de Jesucristo, Jesús era descendiente del linaje de David. Porque en Jesucristo se estaba cumpliendo la palabra profética.

 

Su palabra se cumple

Basado en la palabra profética que Dios le dio a David, vemos a Jesucristo, como el Hijo de David. Basado en esta promesa el pueblo de Israel estaba esperando la llegada del Mesías. La llegada de aquel que vendría a reinar para siempre. Pero sabían que una de las marcas que tendría este reinado seria alguien que era del linaje de David. Por eso Jesucristo es reconocido como hijo de David, como alguien que venia del linaje de David genealógicamente. Y en cuarto lugar tenemos el pacto más importante, el nuevo pacto.

Cuando hablamos de pacto nos referimos a un convenio que se hace entre dos partes y conlleva deberes y derechos. Podemos presentarnos delante de él con toda libertad porque ya no solamente es una promesa sino un pacto. Hebreos dice que los héroes de la fe atesoraron la promesa, caminaron en ella, la saludaron pero no la vieron. Porque esa promesa Dios la guardo para la futura generación. Así que nosotros ya no solo tenemos la promesa sino que ya es algo real. Lo que les fue profetizado a estos héroes nosotros lo estamos viviendo en el presente.

 

Elementos que contenía el tabernáculo de Moisés

En primer lugar el tabernáculo tenía un buen santuario terrenal. Todos los elementos que contenía el antiguo pacto eran rituales visibles y este tabernáculo estaba constituido por tres partes. La primera parte es el atrio, el lugar donde estaba el lugar del sacrificio donde estaba el lavacro de bronce. Este era un lugar donde el pueblo tenía la libertad de entrar.

Todo este ritual que se hacía estaba entorno al derramamiento de sangre, al sacrificio de animales. La segunda parte del tabernáculo era el Lugar Santo, era el lugar donde se encontraba el candelabro de oro. Este candelabro era lo único que daba luz, y representaba la luz de Cristo a través del Espíritu Santo. También se encontraba la mesa de los panes, eran doce y representaban las 12 tribus de Israel. Pero también representaba lo que Jesús dijo en el Nuevo Testamento, que él es el pan del cielo.

Colosenses 1:26-27 dice: “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades. Pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles. Que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Y la tercera parte de este tabernáculo que era el Lugar Santísimo, y este simbolizaba la presencia de Dios.

En este lugar, era tan limitado la entrada, que solo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año. Aquí se encontraba la vara de Aarón que reverdeció, las tablas de la ley y el incienso de oro. Eso representaba el fruto sobrenatural del Espíritu Santo. Lo importante que tenemos que saber es que ya no estamos en un pacto basado en leyes de hombres. Y por ello podemos vivir el gozo de la salvación que Cristo nos ha dado.

 

Ordenanzas del antiguo culto

Un pacto que encontramos es el sacerdocio Aarónico, el cual estaba basado en una serie de rituales, reglas, leyes. Todo su ritual giraba alrededor de sacrificio de animales. Por eso el escritor de Hebreos dice: “El sacerdocio de Jesucristo es mayor que el sacerdocio Aarónico”. De hecho ese día que el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo, era de peligro, terror y no de alegría. Tenían que cuidar que cada uno de los pasos que contenía ese ritual se cumpliesen, porque si no, podían morir. Sin embargo ahora en la actualidad, a causa del nuevo pacto, podemos disfrutar de la presencia de Dios.

El sacerdocio que ejercían en el nuevo testamento era un sacerdocio limitado. Ellos tenían que hacer anualmente el sacrificio de animal. Este sacrificio aunque en cierta medida ofrecía algunos beneficios, no era totalmente adecuado, no ofrecía la libertad. No se podía estar en la presencia de Dios, estaba totalmente limitado. Ellos sabían que podían ser perdonados pero no podían tener una comunión personal con Dios.

 

La acción de Jesucristo en el Nuevo Pacto

En el nuevo pacto, la escritura nos muestra que Jesucristo fue sacrificado una vez y para siempre. Por eso Jesús es llamado “ÉL SUMO SACERDOTE”. Debemos entender que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, por el cual podemos entrar a la presencia de Dios. No es por nuestros sacrificios, ni logros, sino porque el cumplió con todos los requerimientos naturales que el sacerdocio requería.

El Espíritu Santo es muestra de que Jesucristo vino, murió, pero que también resucito. El Espíritu Santo es el que nos alumbra de la luz eterna y es Cristo mismo en nosotros. Debemos de tener una conciencia de peregrinos. Impregnarnos de la revelación de que nuestra ciudadanía no es de esta tierra sino que es celestial.

Nuestra vida está escondida en Cristo y él nos lleva de triunfo en triunfo. Esto debe de ser nuestro fundamento, nuestra cimiente. Esta acción de Cristo creándonos un nuevo pacto el cual es superior al antiguo pacto. Está basado en un tabernáculo que no está hecho de manos de hombres, sino que es un tabernáculo espiritual.

 

Nuevo Pacto vrs. Antiguo Pacto

El antiguo pacto el tabernáculo era palpable, terrenal, visible. El nuevo pacto, es un templo no hecho por manos de Hombres sino un templo divino creado por Dios. No se destruye sino que permanece para siempre porque es de orden espiritual. Todos los elementos que estaban en el antiguo tabernáculo de Moisés, era de alta importancia para ellos.

En Cristo, fueron cumplidos; el sacrificio que se hacía de la sangre derramada para limpiar, en él se cumplió. La luz que alumbraba el tabernáculo proveniente del candelabro, en él se cumplió, a través de su muerte y resurrección. Él envió al consolador quien es la manifestación de la luz de Jesucristo. En el Espíritu Santo tenemos la revelación de la vida de Jesús y de la vida del Padre.

El elemento que nos conecta y nos mantiene firme en este nuevo pacto se llama Fe. En la antigüedad se requería fe, que a través de aquel sacrificio de animales ellos eran limpiados y perdonados. Nuestra fe es sobredimensionada, no vemos animales sacrificados, sangre, ni templo físico que pueda alimentar nuestra fe. Nuestra fe está basada solamente en una persona y esa persona se llama Jesucristo.

 

Jesús el Cordero sin mancha

La fe debe estar basada en la persona de Jesucristo, en su crucifixión, en su muerte y en su resurrección. Hebreos 9:12 dice: “Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre. Entro una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”. En el antiguo pacto en el día de la expiación se sacrificaban 2 machos cabríos.

Uno de ellos se sacrificaba en el templo, había manifestación de sangre. El otro sacrificio era un animal llamado Hazazel, se imponían las manos y se anunciaban todos los pecados del pueblo. Era una medida de transferencia e impartición y se anunciaba que sobre el caían todos los pecados del pueblo. Este animal no se sacrificaba en el templo sino que era enviado al desierto.

En Cristo Jesús, igual su acción está basada en sangre. El mismo se presentó delante de Dios como el cordero sin mancha. Un requisito que debían tener aquellos animales, era ser sin mancha, sin enfermedad, tenían que ser animales perfectos. Eso era una simbolización de lo que había de venir. Entonces Jesucristo se presentó como aquel que es perfecto, como aquel que no tiene pecado. Fue tentado en todo pero nunca peco, y en él se cumple el sacrificio de los 2 machos cabríos. Uno, en el derramamiento de sangre cuando él fue sacrificado en la cruz. El segundo macho cabrío, que es sacrificado en el desierto, se cumple en Jesús a través de su resurrección.

 

Beneficios del Nuevo Pacto

El beneficio en Cristo Jesús es mayor que aquella sangre de aquellos animales casi sin valor. Por eso Hebreos 9:13-14 dice: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos. Y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne. ¿Cuánto más la sangre de Cristo? El cual mediante en Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios. Limpiara vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo”. En el antiguo pacto había un beneficio, y era la santificación pero esta era temporal. Sin embargo en el nuevo pacto tenemos redención de pecados, salvación, todo a través de su sangre.

Había una operación que la sangre de los machos cabríos no podía hacer y era limpiar la conciencia de pecados. Por eso ellos año tras año tenían que venir delante de Dios a purificarse. Pero era una limpieza que no era total y tenían que volver a sacrificar. Sin embargo en el nuevo pacto ¿Cuánto más no hará la sangre de Cristo? 1 Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados. Y limpiarnos de toda maldad”. Su sangre nos penetra hasta lo más profundo. No solo nos perdona sino que también nos limpia y nos da libertad.