Instrumentos de Dios en el tiempo y hora perfecta

Pastora Nerea de Osorto

Hay muchos indicios en la palabra donde se muestra que Dios levantó a David para un tiempo específico. 1 Samuel 2:35 dice, “Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma. Y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días”. Aquí Dios le está diciendo a Elí que va a posicionar a alguien conforme a su corazón. Alguien que le sea fiel y obedezca sus instrucciones para con el pueblo de Israel. Elí se vio obligado a entregarlo y ungir a alguien más. Eso paso ya que Dios descubrió que no pudo exhortar al pueblo por lo mal que administraban las ofrendas. Dios se lo dio a conocer trayendo una palabra de juicio sobre su sacerdocio.

Se creía que esa persona de la cual Dios hablaba era Samuel, a quien él mismo habló para que reinara. Luego Samuel unge a Saúl para que sea rey. Pero Saúl de igual manera cometió pecado contra el Señor. Saúl se quedó con parte de las riquezas de los amalecitas, pueblo que Dios le ordenó derrotar. Dios le dio la indicación que destruyese todo en cuanto tenían. Finalmente leemos en la palabra que Dios le da un plan estratega a Samuel para que unja a David. Un hombre conforme al corazón del Señor su Dios.

Todo en el tiempo de Dios es perfecto

Podemos notar en esta secuencia de la historia de la palabra como Dios levantó a David. Era un hombre con marcas específicas que Dios necesitaba para ese tiempo y en los años venideros para Israel. De tal manera que David era un adorador, un profeta, un sacerdote y también un juez. Todo lo que David hizo en su reinado representa una simbología profética del sacerdocio que Dios levantaría en Jesucristo.

Es aquí donde podemos decir que nosotros como nueva generación también formamos parte del cumplimiento de la palabra. Al ser representados por Jesús y su obra en la tierra.

 

Aparentemente sin lo necesario, pero elegido

David a lo largo de su vida no tenía entrenamiento para pelear naturalmente, no tenía las habilidades de un guerrero. Pero Dios vio en David su corazón, que él tenía el espíritu de guerra. Así que Dios enseñó a David a ejercer la guerra espiritual en el campo de batalla. Podemos ver como David conoció a un Dios de verdad, un Dios de guerra. Tuvo que luchar aún contra el espíritu de muerte y la sombra de muerte. Pero los resultados y el legado que él dejo fueron maravillosos.

Salmos 18: 31-34, “Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino. Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas. Quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce”.

 

Lo que la iglesia necesita

Dios muestra de David que cada uno de nosotros ha nacido en el tiempo y hora específica. Dios quiere que marquemos historia de las naciones, ayudar en su obra y establecer sus planes. Lo que la iglesia está llamada a entender es que no es con espada sino con su Santo Espíritu. Es tiempo de que la iglesia le abra las puertas al Espíritu Santo. Que le diga: “Espíritu Santo vuélvenos a llenar, porque solamente en el poder del espíritu de Dios podremos avanzar”. Solamente en el poder del espíritu de Dios vamos a derribar las puertas de resistencia y llegar al otro lado. Para este tiempo necesitamos ser dependientes de tu espíritu”. Así podemos descifrar que la iglesia tiene el poder y la autoridad para determinar el futuro de las naciones.

Israel pasaba por tiempos difíciles, pero Dios tuvo que poner adversidad para sacar a luz todo lo que estaba oculto. Y así poder limpiar a su pueblo de sus pecados. Puede que en las diferentes naciones se pase por tiempos muy difíciles. Eso es una muestra de que Dios está preparando el campo para que como iglesia seamos instrumento que él use. Todo conforme a su corazón y producir cambios en donde son necesarios.

 

Ceñido de poder

En el hebreo la palabra ceñir significa “rodear”. Por lo que David en el Salmo 18 nos dice que Dios es el que lo rodea de poder. Que es con sus fuerzas como podremos vencer, no con las nuestras. Y además Dios mismo es el que nos da valor. Fuerza es otro de los significados que se le da a la palabra ceñir. Tenemos que saber que Dios es nuestra fuerza y poder que nos rodea y nos da valor.

La escritura nos habla que luego del reinado de Salomón el pueblo de Israel estaba reedificando su templo. Los que ya habían visto la gloria que tuvo Salomón se lamentaban y se comenzaron a sentir desanimados. Ellos no contaban con mucho dinero para construir, no tenían materiales, no había suficientes carpinteros ni albañiles entre el pueblo. En eso se levantó el profeta Zacarías y recibió una palabra del Señor por medio de un ángel. Diciendo, “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” Zacarías 4:6.

El tiempo de limpieza no es agradable pero es necesario

David menciona que “Dios es el que hace perfecto su camino”. Él se refiere precisamente a la limpieza para hacernos perfectos para el tiempo en que vivimos. Durante ese tiempo de limpieza el diablo va querer sembrar semillas de amargura en el corazón. Todo con tal de que perdamos la posición de nuestro lugar en ese tiempo que Dios ya ha determinado. Hebreos 12:15 dice, “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios. Que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. Al diablo le interesa arrebatarnos la gracia para que no le sirvamos a Dios como instrumento de restauración.

Cuando caminamos en la gracia de Dios las puertas se abren, gente que no conocemos pelea a favor de nosotros. Los hombros de Dios están a disposición y cada día se vuelve una nueva oportunidad para crecer. En cambio, cuando una raíz de amargura brota lo primero que el diablo hace estorbar es la gracia.

Cuando llega el tiempo de limpieza de nuestros caminos Dios mismo hace endurecer los corazones de los demás para con nosotros para enseñarnos a caminar de la mano de él y así depender totalmente de su divino poder.

En eso consiste el hacer perfectos nuestros caminos.