Apertura en Comayagua: la ciudad del amor de Dios

La tarde del domingo 28 de mayo se pintó de júbilo y es que no era para menos. Se dio inicio con Iglesia Tsebaoth en la ciudad de Comayagua. Para la misma se hicieron presentes desde Tegucigalpa, los pastores generales de Ministerio Tsebaoth, así como varios pastores y líderes ministeriales. Los cuales, junto a los hermanos y hermanas de Comayagua, comenzaron con el primer servicio de encuentro con el Señor.

Para arrancar con esta visión dada por Dios, la pastora Nerea de Osorto proclamó esta palabra: “Comayagua, Dios te va a reivindicar. Vienen tiempos de restauración y de restitución para ti. Iglesia, Dios está esperando que nosotros nos paremos firmes y el cielo se conecte con la tierra.” Acto seguido, la alabanza y adoración llenaron el lugar. Preparando los corazones para la palabra que el Señor tenía por medio del pastor Emigdio Osorto.

 

El Mensaje

Tomando como referencia Juan 21:15-19, el mensaje predicado fue sobre el amor incomparable de Dios. En ese pasaje Jesús se acerca a Pedro y le pregunta si le ama. Ese acercamiento de Jesús, era un acto amoroso para la restauración y afirmación, debido a que días antes, Pedro le había negado. Más adelante vemos los resultados de ese fortalecimiento, que hizo Jesús en la identidad de Pedro. Él predica con el poder del Espíritu y 3,000 personas se convierten en un solo momento. Ese es el amor de Dios. Un amor incomparable, que borra nuestras faltas y nos fortalece en nuestro llamado.

Con este ambiente, la pastora Nerea de Osorto ministró. Indicando que “Iglesia Tsebaoth Comayagua, será una casa afirmada en el amor de Dios como Padre. Un lugar donde habitará la revelación del amor de Dios”. Mientras continuaba ministrando, mostraba que la religiosidad es uno de los factores que impide una revelación correcta de Dios. La religiosidad descalifica y hace creer que todo favor de Dios, es únicamente por el resultado de un esfuerzo propio. Pedro falló y se sentía descalificado, sin embargo, fue Jesús quien se acercó a él. No por las obras Pedro. Jesús fue movido por amor, para obrar en su corazón. Así es el amor de Dios.

El llamado

Al terminar, la pastora hizo un llamado al altar para desatar milagros. Buena parte de los asistentes se levantó. Y cuando se inició con la oración por cada uno de ellos, descendió una atmósfera de amor manifestado en sobrenaturalidad. Se levantaron oraciones llenas de poder, se soltaron palabras proféticas y la presencia de Dios era muy evidente. Era Dios mismo acercándose a las vidas anhelantes por un toque de su poder. Y él, en su amor, nos visitó de manera gloriosa.

Así se manifestó el amor de Dios, así comenzó con la obra en Comayagua. Por lo que aquella tarde no fue una tarde común, y mucho menos corriente. Fue el inicio de un nuevo tiempo para Comayagua, una ciudad que será llamada: la ciudad del amor de Dios.

La invitación

Si usted vive en Comayagua y no tiene dónde congregarse, le invitamos a que nos visite. Sea parte de nuestra familia. Le estaremos esperando con los brazos abiertos todos los domingos a partir de las 5 de la tarde, ubicados en el Hotel Santa María.

¡Le bendecimos en el amor de Cristo! ¡Esperamos verle pronto!