Ningún altar se quedará sin respuesta

Luego de la gira por Choluteca, Catacamas, San Pedro Sula y Tela, llegamos a Tegucigalpa. Iniciamos el último altar de “Adoradores de la Ciudad” a las 3:00 p.m.

Casa Tsebaoth se llenó de familias que estuvieron conectadas en adoración durante la semana. En cada hogar se levantó un altar a Dios los días lunes 20 y martes 21 de febrero, previo a los viajes a cada ciudad. Por esta razón las 7 horas continúas estuvieron cargadas de la adoración que subía en unidad.

Ministerios invitados se unieron a este tiempo, los cuales prepararon la atmósfera que traería libertad y gozo al pueblo.

 

Libertad y alegría

En horas de la noche comenzó un tiempo incesante de guerra, donde se declaraba “el enemigo ya fue vencido… En victoria alzamos nuestra voz”.

La profeta Nerea de Osorto subió al altar y desde allí levantó intercesión por la nación. Se hizo un acto profético con nuestra Bandera Nacional, decretando la paz y cese al derramamiento de sangre que ha habido en el territorio.

Así mismo, se oró por los países centroamericanos los cuales están representados con las 5 estrellas azules de este símbolo nacional. Se declaró que ellos también serían alcanzados por la sangre de Jesús y su libertad.

Al término de este tiempo la Iglesia cantó “Él venció, él venció, libertad él nos dio”. Todo el auditorio se llenó de fiesta por el triunfo obtenido en Cristo.

 

Su Espíritu se derramó en amor

Julio Melgar subió para cerrar este tiempo. Entre cánticos nuevos la presencia de Dios se dejó sentir abrazando a cada uno de los presentes. Entre lágrimas y la unidad que se percibía en el ambiente, el Espíritu Santo sopló como un silbido apacible y el amor de Jesús nos rodeó.

Fue casi imposible terminar, pero creemos que no somos los mismos, Dios cumplió su plan y estamos seguros que veremos el fruto de la semilla que fue plantada en cada ciudad, porque, ¡ningún altar a Dios se queda sin respuesta!