Adoradores de la Ciudad en Tela

Así se dio inicio a la jornada de adoración e intercesión en la ciudad de Tela. El ministerio de alabanza de la iglesia Rebaño Compañerismo Cristiano dio apertura al altar de adoración, en la cual en el nombre de Dios fue invocado y adorado para que su presencia inundara a dicha ciudad.

Momento a momento las personas seguían llegando y siendo parte de este tiempo hermoso en Dios.

Lo que más impactaba, era ver que varios ministerios de la región estaban congregados, con un objetivo: adorar a Dios.

Era un solo pueblo, un solo corazón, una sola adoración, un solo Dios. ¡Glorioso!

De repente, se alzó la voz de Dios por medio del profeta Nazry. Y el Señor dijo:

“Tela viene un nuevo amanecer, un nuevo tiempo. ¡Son aires de avivamiento! Puedo ver olas que están creciendo a medida que continúa la alabanza y adoración. Nunca más serás llamada ciudad desamparada. ¡El Señor te llama “tierra deseable”!”

Y como la palabra de Dios no regresa a Él vacía. El corazón de la ciudad, expresada en cánticos de amor, se hizo oir.

De modo que recibimos una hermosa palabra que marcó un cambio, y nosotros, le devolvimos un corazón agradecido en adoración.

La adoración continuó de aumento en aumento. Y seguidamente la Profeta Nerea de Osorto, guiada por Dios, impartió un mensaje sobre la intensa adoración de David. La cual buscaba establecer el reino de Dios en la tierra. Ello dio paso para un momento de clamor por la ciudad de Tela. Y luego, el auditorio se encontró cantando ¡nuestra esperanza está en ti!

Más y más, la gloria de Dios se percibía muy fuerte. Y es que, era el corazón de una ciudad en búsqueda genuina por el rostro de Dios.

Momentos después el fluir de la gracia de Dios se dejó sentir a través de la ministración de Julio Melgar.

Y como dice Su palabra, Él no puede despreciar a un corazón contrito y humillado. Y también Su palabra es clara en decir que, si nos humillamos ante Él, Dios sanará nuestra tierra.

Esto, es justa la razón de “Adoradores de la Ciudad”, rendirlo todo a Él. Y que Jesús sea Rey y Señor de nuestras ciudades.

Hoy fue Tela. Y la gloria de Dios, descendió aquí.